De todo lo qual se puede sacar el triste estado, à que ha llegado no solamente la Republica Ecclesiastica, sino tambien la Ciuil en este Reyno, y à quantos males, calamidades, y miserias estan expuestos los naturales del, sino es que el todo poderoso compadeciendose de nuestras aflicciones nos mire con ojos de misericordia, y buelua por su pueblo. Por lo que toca à nosotros procuraremos con el fauor de nuestro Señor, por mas tempestades, persecuciones, y trabajos, que se leuanten, mientras su diuina Magestad nos diere vida, y fuerças para ello, de no faltar ni à su honra, ni à la de la Iglesia sancta nuestra Madre, ni al bien espiritual de nuestra nacion. Y para que lo podomos hazer assi, V. R. haga con los suyos, pues veen la necessidad tan grande, y manifiesta, en que nos hallamos, nos ayuden con sus santos sacrificios, y oraciones.